Ir al contenido principal

Nota de opinión: "La corrupción y los miedos de la política" Ricardo Kirschbaum

[NE: La corrupción es parte de un sistema. Un sistema que atraviesa en forma transversal nuestro orden social. Un sistema en el que la politica y la justicia integran sus engranajes. Un sistema en el cual los intereses están tan fuertemente entrelazados que como un agujero negro evita que los hechos se proyecten hacia afuera de su área influencia y tiende a neutralizar cualquier fuerza que se resista a su campo de gravedad.]

La corrupción, como tema de negocios sucios de los gobiernos siempre ha ocupado más espacio en los comentarios de los políticos y de la gente que las eventuales y fugaces penalidades posteriores. Simplemente, porque ha habido más corrupción que pena, algo no se puede discutir, aunque trate de disimularse. Profundizada como nunca antes la corrupción (y no sólo aquí) también se intensifica, o al menos parece serlo, el escrutinio público sobre ella y más sobre su castigo.

Hoy no sólo caen bajo esa atención los funcionarios coimeros, sino también las empresas coimeras, pero no sólo ellos, sino también los jueces, a los que acaban o empiezan a sumarse los legisladores. Y fundamentalmente sus fueros, demasiado vecinos de la impunidad. Algo más se añade: los tiempos. Confluyen circunstancias. Una, el ex presidente Menem, penado después de más de 20 años con cárcel por la Cámara de Casación, procurándose en octubre más fueros como senador.
Otra, el pedido de desafuero para el ex ministro y actual legislador Julio De Vido, que el fiscal Stornelli, que ya lo fue con Menem y la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia (y que incluyó la voladura de la fábrica militar de Río III, causa gravísima conexa). Tiene la particularidad de exponer no sólo la conducta del juez que debe decidir, sino además la de los diputados que tendrían que decidirlo si el juez accediera al pedido del fiscal.

Es también el entramado legal el que cae bajo ese nuevo y efectivamente mayor escrutinio general sobre la conducta conectada de los tres poderes del Estado: el funcionario comprometido, los jueces que lo juzgan, y en este caso, los legisladores que tendrían la responsabilidad de decidir el desafuero de De Vido si es que el juez lo reclama. Si no lo considera así, el desafuero es una abstracción.
El caso es que sobran limbos legales y sobra corrupción de tal modo que su penalización queda exclusivamente en la decisión del voto de cada uno. El limbo con los fueros, materia de inacabable debate e interpretación, se suma al limbo de las sentencias y pocos dudan que se trate de una casualidad, sino más bien de un cuidadoso andamiaje. Por eso mismo, la cuestión entra de lleno en la campaña por las legislativas.

La propia Cristina Kirchner, candidata, entra en la ecuación y aunque el resultado del voto sea incierto hasta octubre, su nombre figura en ella. Ocurre, entonces, que la corrupción que va y viene en los juzgados, en la política está perfectamente activa. En esa presencia hay una lucha por la captación del voto castigo entre el Gobierno y el massismo, como acaba de verse horas atrás con la media sanción en Diputados de la imprescriptibilidad de esos delitos.
La oposición K en Diputados brilla por su presencia. Puede brillar aún más en Senadores. Se trata de una cuestión que se extiende más allá de la campaña y de su resultado electoral en el recambio legislativo: se introduce en el propio peronismo que ausculta su futuro como partido llevando o no el lastre K.

Quiérase o no, la corrupción, los impedimentos que se le puedan oponer y los correspondientes castigos, hasta ahora invisibles o muy livianos, entra por la puerta o por la ventana en la reconstrucción de las identidades partidarias. Cuestión que ya no sólo queda en manos de los políticos, sino que pasa como muy pocas veces antes, a las manos de los votantes. Así, estas legislativas trascienden más allá de la renovación de nombres. Se introducen en la renovación de la política.

Clarin

Comentarios

Las mas consultadas

Noticia. "La Corte Suprema resolvió tomar juramento al senador Juan Mario Pais como integrante del Consejo de la Magistratura"

Nota del Editor El Consejo de la Magistratura tiene un nuevo miembro. Los integrantes oficialistas del Consejo aprovecharon la situación para impulsar un juicio político al fiscal Freire. Algo que hasta ahora la oposición (especialmente del Frente para la Victoria) había logrado detener. La noticia La Corte Suprema resolvió tomar juramento al senador Juan Mario Pais como integrante del Consejo de la Magistratura. Fue a través de una acordada, firmada por todos los ministros del Máximo Tribunal. Señaló que el acto “es absolutamente independiente de la decisión que esta Corte adopte” en la causa por el apartamiento del senador Ruperto Godoy de aquel cuerpo Centro de información judicial

Nota del Editor: "Un país al margen de la ley"

Nota del Editor Quizás alguien estime fuera de contexto esta nota pero no debe considerarse así. Las raíces de la corrupción en nuestro país son tan profundas que merecen ser expuestas en su plenitud, si es que sea desea curar la “anomia boba” que nos hacen proceder incluso en contra de nuestros propios intereses como sociedad Bueno es recordar que hay momentos que son definitorios en la vida de una Nación. Uno de esos momentos es cuando se quiebra el sistema de balances y contrapesos que supone la división de poderes establecida en nuestra republicana constitución. Según la Carta Magna el Poder Legislativo establece las leyes, el Poder Ejecutivo gobierna conforme a ellas y el Poder Judicial penaliza sus incumplimientos. Dentro de este sistema la independencia de la Justicia respecto de los poderes políticos es esencial. En septiembre de 1930 se quebró por primera vez ese balance cuando el Poder Judicial aceptó la violación de la Constitución Nacional por las Fuerzas Armada...

Nota de opinión: "Los acusados de corrupción no usan la figura del arrepentido" por Iván Ruiz

"Hasta que no haya una condena...", se sincera un juez con despacho en Comodoro Py. Abre las manos resignado y deja la frase sin terminar. Desde que entró en vigor la nueva ley del arrepentido (N° 27.304), en noviembre, ningún imputado en una causa de corrupción aceptó colaborar con la Justicia a cambio de una reducción de pena. Cuando se habla de corrupción, no hay arrepentidos. La falta de sentencias sobre ex funcionarios, los temores por la seguridad física de los testigos y hasta el desconocimiento de las partes implicadas en el trato son algunos de los motivos que enumeraron ante  LA NACION  jueces, fiscales, abogados e imputados en casos de corrupción que sacudieron la agenda pública en los últimos años. Los datos del Programa de Protección a Testigos, la herramienta que otorga el Estado a los arrepentidos para garantizarles seguridad e ingresos económicos, son contundentes: el 32% de los integrantes están vinculados a delitos de lesa humanidad; el 26%, a caus...