Nota de opinión: "La investigación de la corrupción debe ser respetuosa del debido proceso" por ACIJ
La Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) advierte acerca de los problemas estructurales de la Justicia Federal en la
investigación de la corrupción y manifiesta su preocupación respecto al uso de
la prisión preventiva
En
los últimos meses se dieron a conocer múltiples decisiones judiciales en causas
que investigan a ex-funcionarios de gobierno, en las cuales la justicia decidió
procesar con prisión preventiva a las personas imputadas, incluyendo a la ex
Presidenta, al ex Vicepresidente y a otros altos funcionarios del anterior
gobierno.
Consideramos
necesario advertir que la prisión preventiva no puede funcionar como una pena
anticipada. La utilización de esta herramienta debe ser excepcional y de
carácter restrictivo, ya que en los procesos penales rige el principio de
inocencia, establecido por nuestra Constitución en su art. 18. Sólo se
justifica en aquellos casos donde existe un peligro real y concreto de que las
personas investigadas huyan o entorpezcan la investigación y siempre que las
medidas alternativas a la prisión fueren ineficaces para asegurar los objetivos
del procedimiento penal. Este peligro real de fuga o entorpecimiento de la
investigación penal debe evaluarse según criterios objetivos y según la
conducta de la persona imputada dentro del proceso penal y no según las calidades
personales que revista, como su cargo, su status económico o sus relaciones.
El
dictado de prisiones preventivas no constituye por sí mismo un progreso en la
investigación a ex-funcionarios, en tanto no indica haber alcanzado elementos
suficientes para demostrar la responsabilidad penal de aquellas personas
investigadas, sino que sólo tiene por objetivo asegurar que la investigación
pueda realizarse y, eventualmente, hacer cumplir la pena en caso de
corresponder.
Por
otra parte, en el marco del debate actual sobre la investigación penal de la
corrupción, es necesario advertir que las causas que hoy avanzan contra
ex-funcionarios se encuentran en manos de los mismos jueces que durante muchos
años no investigaron o demoraron el desarrollo de las investigaciones. Un
relevamiento realizado por ACIJ sobre causas penales en la Justicia Federal que
involucran a funcionarios públicos que ejercieron su cargo entre 1995 y 2016,
revela que en la abrumadora mayoría de los casos (91%) en que se dictó
procesamientos o condenas, éstas tuvieron lugar sólo cuando la persona en
cuestión dejó el cargo. El fenómeno es preocupante y evidencia un grave
problema de falta de independencia judicial.
El
sistema de rendición de cuentas ante el Consejo de la Magistratura de la Nación
revela problemas estructurales. El manejo discrecional de los tiempos y etapas
de la tramitación de los casos disciplinarios permite condicionar el accionar
de las y los jueces investigados, manteniendo abiertas las denuncias que pesan
sobre ellos – por más infundadas que sean– o frenando el avance de las
pesquisas –por más fundadas que sean– con el fin de brindar protección. En este
sentido, sostuvimos en numerosas ocasiones que la falta de transparencia del
proceso penal y la ausencia de mecanismos de control eficaces respecto de la
actividad de jueces y fiscales facilita la toma de decisiones arbitrarias, y
por ende, impide sancionar la corrupción en forma oportuna.
Para
lograr un real avance en las causas que investigan a funcionarios y
ex-funcionarios, es necesario implementar las medidas necesarias para
transformar el sistema de justicia. Entre ellas, se debe: implementar la
Reforma Procesal Penal para avanzar hacia un sistema acusatorio que asegure las
garantías del debido proceso, facilite el desarrollo de investigaciones en un
plazo razonable y transparente el funcionamiento de la Justicia frente a la
ciudadanía; reformar el sistema de concursos para que la selección de
magistrados esté basada en criterios de idoneidad y evite la actual
discrecionalidad política; establecer criterios objetivos y procedimientos
transparentes para la rendición de cuentas de los jueces y para la aplicación
de sanciones disciplinarias; realizar auditorias regulares, objetivas,
imparciales y públicas sobre el funcionamiento de los juzgados; y promover la
aplicación efectiva de la ley de acceso a la información pública en el Poder
Judicial.
Avanzar
en esa dirección es indispensable para lograr una institucionalidad respetuosa
de la verdad y la justicia, y brindar a la ciudadanía las respuestas que ésta
demanda.
ACIJ
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